sábado, 10 de marzo de 2012

Sentimientos

Santiago era el chico más raro y antisocial de el grupo de estudios y del trabajo.
Siempre lo observaba del otro lado del escritorio escribiendo poemillas para dios sabe quien.
Siempre quise poder hablarle, no por que fuera el más simpático o el hecho que sea el más aplicado en la clase, a decir verdad no era ninguna de las dos cosas pero me atraía hasta tal punto que un día saliendo de estudiar me atreví a hablarle, a decir verdad no fue la conversación que pensaba que seria.
Creo que use de excusa una tarea que ya la había hecho, dudas o cualquier cosa cualquier falaz pensamiento, la verdad no tenía nada que decir.
Me invito a tomar un café, y conversamos de temas que a nuestros 27 años no venían al caso.
Tragos van y tragos vienen y su manera de conversar tan despreocupada y tímida a la vez me hacia pensar que él sería la reencarnación de aquellos amores que planteaba en las historias que escribía cuando tenia 15 años...
Tan lleno de seguridad, tan lleno de dudas, tan místico, tan mágico... A lo mejor era efecto del alcohol o de mi mente aún de puberta ilusionada.
No sé y tampoco me explico como el ambiente se transformo en el preciso para ....